¿Qué razones le llevan a un torero como usted a participar en el encierro de Pamplona?
Un año que vine a torear a Pamplona, me acerque al encierro tras haber hecho amistad con varios corredores importantes. Ellos me hablaban de su experiencia y quise sentir aquello. Como torero, quería conocer todas las facetas del toro.
Con anterioridad, había corrido en San Sebastián de los Reyes.
¿Cómo recuerda aquella primera experiencia en Pamplona?
Iba aconsejado por corredores con mucha experiencia y fui mentalizado para disfrutar del encierro, aunque conocía mis limitaciones y respeto mucho al toro. Recuerdo que pasé mucho miedo, que momentos antes de comenzar la carrera sentí mucha emoción. Podría decir que, salvando las distancias, en el calentamiento previo al encierro sentí algo parecido a lo que se siente en el patio de caballos cuando estás acompañado de la cuadrilla y esperas a salir a la arena.
De aquel encierro, lo que más me impresionó fue el hecho de que no ves a los toros hasta que no están a tres metros. Como torero he aprendido a medir la velocidad de los animales y a calcular. En Estafeta, te arrancas a correr sin verlos y, aquel día, por falta de experiencia, no llegué a coger toro. De todas maneras me quedó un regusto, ganas de volver a correr para hacerlo mejor.
¿No tuvo dudas?
Antes de empezar el encierro, pensé que había toreado corridas muy duras y había demostrado mi valor en muchas ocasiones y me pregunté qué pintaba allá, pasando aquel miedo gratuito.
Pero repitió
Sí, por la adición a pasar miedo y a vencerlo. Es un momento intenso y muy bonito. Cuando acaba el encierro sientes una satisfacción enorme y han sido sólo unos segundos.
También me impresionó lo estrecha que es la calle Estafeta, acostumbrado a ver a los toros en el campo o en la plaza. No sé como caven, además rodeados por miles de personas.
¿Seguirá acudiendo a próximos encierros?
Si toreo en Pamplona, no correré ni los días anteriores ni el de mi corrida porque me debo a la afición y a la empresa que me ha contratado. Pero siempre que pueda, más teniendo en cuenta el ambiente de estas fiestas y las amistades que he hecho, volveré a correr, pese a que tengo compañeros que me dicen que para qué me meto en este lío. Pero la vida, si es tan práctica, es muy aburrida.
De todas formas, no es el primer torero que corre en el encierro de Pamplona
Los hay y los ha habido. Un torero que admiro, como Antonio Ordoñez, fue el precedente. Él lo hizo y eso me mueve a hacerlo. También hay quienes piensan que es absurdo, dado el riesgo que ya corremos en la plaza. Pero son personas que no han vivido un encierro.
¿Cómo se ve al toro en la carrera?
Es muy distinto a la plaza. Primero, por el espacio. Una plaza te permite calcular algunas reacciones mientras, en Estafeta, una calle tan estrecha, no puedes.
Cuando estoy delante de un toro, solo, soy dueño de la situación aunque puedo equivocarme y tengo la presión del público. En el encierro, cualquiera se te puede cruzar y sufrir un percance que no controlas.
Hay ganaderías más peligrosas para un torero, ¿y para un corredor?
No tengo suficiente experiencia. Sí que hay animales más calientes de salida en la plaza que también arrean más en la carrera.
Se ha discutido mucho si es bueno o malo para el toro la carrera del encierro
Por mi experiencia, cuando un encierro está bien organizado, como en Pamplona y San Sebastián de los Reyes, donde la carrera dura unos pocos minutos, no se recortan los toros y entran directos a la plaza, el encierro no afecta a la lidia. El problema sí existe en los encierros muy largos, con toros que se quedan en la calle o en la plaza. Los astados son inteligentes y memorizan y eso sí afecta a la lidia.
Además, hay ganaderos que dicen que, tras la carrera, el toro se relaja, se quita las tensiones de haber estado encerrado.
Al margen del toro, ¿cuál es el mayor peligro al que se enfrenta el corredor?
Yo, que me pongo delante de un toro y pido que nadie se mueva, en el encierro me crea inseguridad tanta gente a mi alrededor.
¿Sigue algún tipo de ritual antes de cada carrera?
No. Antes de correr me quito las cadenas y las medallas que llevo al cuello y le pido a esas imágenes que me protejan.
¿Hay alguna sensación que se le haya quedado grabada de los encierros?
El sonido de las pezuñas contra el adoquín y la sensación de no ver al toro y, cuando lo ves, ya lo tienes a tu lado. Recuerdo un encierro que venía partido que corrí con los primeros toros y, entrando en la plaza, me sorprendió la gran diferencia que existe entre la oscuridad del callejón y la luz del coso.
¿Qué sería de los Sanfermines sin el encierro?
Sería una feria más. Muy importante en el calendario taurino, pero perdería su identidad única en el mundo.