Hace 14 años que dejó de correr. ¿Por qué?
Por la masificación. Debido a ésta, ya no me divertía el encierro.
¿Se ven muy distintas las cosas desde la barrera?
No las veo. Desde que dejé de correr no veo encierros, al menos, intento no verlos.
¿Recuerda su primera experiencia en un encierro?
Sí. Salí corriendo de un punto de Ayuntamiento hacia Mercaderes. Salí demasiado pronto y no vi los toros. Tenía entonces 15 años. Poco a poco, fui acortando este tiempo y en 1961, por fin, vi a los toros detrás.
¿De dónde le vino la afición?
Mi padre y mis tíos corrieron. De hecho, en mis primeros años corría con la blusa de un tío mío.
Después de 30 años de encierros, ¿qué supusieron para usted?
Emoción, placer y un punto de compañerismo con la gente. Gracias al encierro hice muchas amistades.
¿Cuál cree que es la equivocación más común a la hora de entender el encierro?
En encierro se ha convertido en una especie de competición. En algo más deportivo que sentimental. La gente se disfraza para verse, a algunos sólo les falta ponerse dorsales. Por lo tanto, ha crecido la competitividad en detrimento de sensaciones más profundas y personales.
¿Cómo ha visto su evolución en estos últimos años?
Para mí, ha sido una evolución negativa. Incluso, ha perdido el aire taurino que tenía antes.
Además de la masificación, ¿qué otros problemas afectan al encierro?
La masificación ha provocado que los toros corran asustados. Hay quienes, incluso, se acercan burdamente al toro porque va asustado. Correr agarrados al toro y eso queda muy feo.
Al margen del toro, ¿cuál es el mayor peligro al que se enfrenta el corredor?
Los corredores que no respetan a sus compañeros, que van a los suyo y creen que están por encima de los demás. En esta idea veo la pérdida de esa sustancia del encierro. Algunos corredores han pasado de ser compañeros a competidores.
¿Qué sentía como corredor instantes antes de que llegara la manada?
Mucha concentración y visión para saber por dónde venía el toro.
¿Seguía algún tipo de ritual antes de cada carrera?
Como deportista, me gustaba retirarme a algún sitio escondido para calentar, me iba del recorrido para escapar del tumulto.
¿Qué consejos daría a un principiante?
Siempre ha de mirar por dónde viene el toro, ser consciente de dónde está. Mirar, mirar y mirar.
¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada en todo este tiempo?
La imagen que más recuerdo es ir solo con un toro, mirarle y ver que él me miraba y me seguía. Ese es el fundamento del encierro, que el toro te siga, que no vaya como un camión.
Y usted, ¿sufrió algún percance?
No. Caídas, como todos.
¿Qué sería de los Sanfermines sin el encierro?
Una fiesta como cualquier otra.