17 Mayo 2012
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En el Encierro de Pamplona, a menos que la situación así lo exija, NO DEBE practicarse la suerte del recorte. Ante un toro suelto, la única premisa es conducir al animal a la Plaza minimizando riesgos y evitando que gire sobres sus pasos o se fije en otros corredores. Esto no es un concurso de recortadores: El lucimiento personal se escapa del propósito y razón de ser del Encierro de San Fermín.

Hay que respetar al corredor que ha ganado su posición y está colocado en la cara del toro. Es el que más riesgo asume, debe tener preferencia, vía libre para desarrollar su carrera y facilidades, en la medida de lo posible, para su escapatoria.

Del mismo modo debe respetarse la labor de los pastores a lo largo del recorrido, y la de los dobladores en la Plaza. Ellos son la máxima autoridad del Encierro y los mejor capacitados para responder ante las situaciones de riesgo.