

Desde el corredor anónimo a los rostros frecuentes en las tertulias televisivas y entrevistas posteriores a la carrera, aquí ofrecemos un espacio público en el que varios "mozos", la mayoría de ellos habituales, nos cuenta sus experiencia y el significado que para ellos tiene el encierro de San Fermín.
FERMIN JAVIER
Nombre y apellidos: Fermín Javier Beunza Lanciego
Fecha y lugar de nacimiento: 6 de julio de 1962, Pamplona
Profesión: Comercial
Experiencia como corredor: 28 años
Tramo: Santo Domingo
Impresiona el sonido de los golpes del pisar de la manada!
¿Cómo fue su primera experiencia en un Encierro?
En 1978, tres de la cuadrilla nos planteamos correr en la calle Estafeta. La verdad es que pasé mucho miedo porque desconocíamos el tema y nos confiamos un poco. Nos sorprendimos por la cantidad de golpes y codazos que se producían y, al día siguiente, decidí correr en Santo Domingo. Se habla con frecuencia de la peligrosidad de este tramo, y sí que es cierto que los toros cogen mucha velocidad, pero aquí no prima tanto la fuerza, sino la velocidad y la potencia de cada uno.
Después de tantos años como corredor, ¿qué supone el encierro para usted?
Se me hace muy difícil expresarlo porque es algo que lo vivo y lo siento muy adentro. Se mezclan sensaciones de miedo y satisfacción.¿Qué cambios más significativos ha sufrido la carrera en estos últimos años?
Cada vez hay más gente que se lo toma en serio. En mi caso, por ejemplo, y no soy el único, desde que finalizaba la corrida de toros no probaba el alcohol y procuraba estar en casa para las doce o la una.
¿Qué siente y percibe un corredor cuando está dentro del recorrido?
Antes del cohete, mucho miedo y nerviosismo. Se te pasan infinidad de cosas por la cabeza. Te sientes inquieto, tenso. Deseas que comience cuanto antes porque, una vez que empieza, desconectas algo más y te centras sólo en lo que pide la carrera. Cuando los toros pasan por tu lado, se huelen, se oyen los golpes del pisar de la manada y tienes sensaciones indescriptibles, como de satisfacción por el hecho de haber estado ahí.
¿Sigue algún tipo de ritual antes de cada carrera?
Me levanto siempre a las siete de la mañana y desayuna poca cosa por que mi estómago no está para ingerir más cosas. Como vivo en la Rochapea, suelo subir calentando para ir soltando los músculos y tranquilizarme.
¿Qué consejos daría a un principiante? ¿Qué tramo le recomendaría?
Que se fijara mucho en qué es lo que hace la gente experimentada. En cuanto al lugar donde correr, le diría que eligiese el que mejor se adapte a sus posibilidades, ya que el peligro está en todos.
¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada en sus años como corredor?
La muerte por asta de toro de Matthew Peter Tassio. Al apartarme del recorrido vi cómo cayó al suelo y cómo intentó levantarse. El toro le arrolló y le arrastró varios metros. Por no conocer la regla de no levantarse del suelo hasta que no pase la toda la manada tuvo un desenlace muy triste.
¿Ha sufrido algún percance?
El más grave en el año 1984. Me aparté del recorrido y choqué contra otro corredor. Me quedé entre dos miuras y caí al suelo. El cuerno me pasó por la cabeza, pero al final sólo tuve que lamentar una pisotón en el tobillo que me desgarró algo de piel.
¿Qué sería de los sanfermines sin el Encierro?
No atraerían ni al 50% de la gente.
HÉCTOR MUNÁRRIZ
Nombre y apellidos: Héctor Munárriz Cobas
Fecha y lugar de nacimiento: 1969. Pamplona
Profesión: Hostelero
Experiencia como corredor: 20 años
Tramo: Estafeta
Sin el encierro, los Sanfermines no tienen sentido para mi!
¿Cómo fue su primera experiencia en un Encierro?
Tenía 17 años. No supe dónde me metía y pasé bastante miedo al ver los toros.
¿De dónde le vino la afición?
Mi padre corrió toda su vida.
¿Qué supone el encierro para usted?
Es una manera de entender los Sanfermines. Sin el encierro, las fiestas de Pamplona no tienen sentido para mí, y eso que soy hostelero.
¿Cuál cree que es la equivocación más común a la hora de entender el Encierro?
Hay muchas personas que no saben dónde se meten, creen que se trata de un juego sin peligro.
Al margen del toro, ¿cuál es el mayor peligro al que se enfrenta el corredor?
La ignorancia de la gente a la hora de correr, el hecho de no saber estar delante del toro y desconocer las normas básicas de la carrera.
¿Qué siente un corredor cuando está en el recorrido instantes antes de que llegue la manada?
Antes iba más relajado, ahora estoy pendiente de mi alrededor y noto una mezcla de tensión en el estómago, nervios y concentración. Cada vez más, necesito controlar la situación, ver quien me acompaña en la carrera para evitar correr con algunos que, por falta de preparación, puedan ocasionarme un percance.
¿Sigue algún tipo de ritual antes de cada carrera?
Salgo de trabajar como hostelero, voy a casa a vestirme de blanco y caliento.
¿Qué consejos daría a un principiante? ¿Qué tramo le recomendaría?
Estafeta es un buen tramo para empezar. Santo Domingo y Telefónica son tramos más técnicos. De todas maneras, no se puede dar consejos a quien siente esta carrera y la ha vivido de siempre.
¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada en todo este tiempo?
Un par de montones en la entrada del callejón a la plaza y el 8 de julio de 1988, día en el que un astado de la ganadería de Cebada Gago, llamado Dormilón, me corneó en el muslo.
¿Ha sido su único percance?
Fue mi único percance grave, 14 centímetros de cornada es suficiente.
¿Qué sería de los Sanfermines sin el Encierro?
Nada.
JOSEPH VICTOR
Nombre y apellidos: Joseph Victor Distler
Fecha y lugar de nacimiento: Brooklyn, Nueva York, en 1942
Profesión: Profesor
Experiencia como corredor: 39 años
Tramo: Curva de Mercaderes y principio de Estafeta
En EE.UU. piensan que los que corren están locos!
¿Cuándo y cómo tuvo su primer contacto con el encierro?
Leí un libro de Robert Daley en el año 65 que me impactó mucho. Vi fotos de la carrera y, como la vida en Nueva York es muy aburrida, me dije que tenía que ir a Pamplona a conocer aquello. Cuando llegué, me encontré en el centro de Estafeta con un amigo mío y me animé a participar. Acabé aterrado. Cuando regresaba hacia mi casa pensé que debía probar de nuevo, que la sensación no podía ser ésa. La segunda vez esperé a la manada para ver a los toros de cerca. Parecían montañas negras que pasaban a mí alrededor. La experiencia me excitó tanto que, durante el invierno, escribí a Atanasio y Matt Carney para que me dijeran cómo correr.
Después de tantos años y experiencias, ¿qué supone el encierro para usted?
Cinco minutos antes de que suene el cohete, se siente algo muy difícil de explicar. Te reencuentras con amigos con los que compartes la tensión previa que se vive justo antes de tener a la manada detrás. Una vez que se escucha el cohete, no pienso más que en toros. Atanasio me decía que siempre estaba nervioso, pero que se le pasaba cuando comenzaba todo.
¿Cómo ha visto su evolución desde que comenzara a participar?
Antes, se trataba de algo divertido. Ahora, se ha convertido en algo dramático.
¿Qué siente y percibe un corredor en los momentos previos a la carrera?
Personalmente, la noche anterior la paso con un cosquilleo en el estómago que apenas me deja dormir. Me levanto continuamente y apenas puedo hablar por la mañana. No obstante, me gusta sentir este tipo de sensaciones porque me mantienen alerta durante el encierro.
¿Sigue algún tipo de ritual antes de cada carrera?
Suelo estirar bien los músculos. Además, desde que empecé a correr, tengo la manía de meterme el mismo pañuelo en el bolsillo.
¿Qué le diría a la gente que participa por primera vez?
Cuando accedes al recorrido por primera vez, todo parece divertido. Sin embargo, cuantos más años de experiencia tienes, más cuenta te das de lo peligroso que es este espectáculo. Para que no pierdan el respeto nunca, les recomendaría que tuviesen siempre muy presenta a aquellas personas a las que les ha pasado algo.
¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada durante todo este tiempo?
Cuando llevaba seis o siete años viniendo a Pamplona, se acercó hasta mí un grupo de buenos corredores para darme la enhorabuena por la carrera que había realizado. En aquel momento, en lugar de sentirme como un extranjero, me sentí uno más.
¿Ha sufrido algún tipo de percance?
Me he fracturado las costillas hasta tres veces. Además, un toro me pinchó en la cadera y me la dislocó, me he caído en innumerables ocasiones y me he roto los dientes.
¿Qué sería de los sanfermines sin el encierro?
No tendrían nada de especial y entrarían en el grupo del resto de las fiestas españolas. Continuaría siendo bonita, pero no tan única como ahora.
¿Cómo ven en Estados Unidos las fiestas de San Fermín?
Odian a los toros y piensan que los que corren están locos. No consiguen entenderlo porque no miran más allá. Lo único que aprecian es que se trata de un montón de gente delante de una manada de reses. Yo, por ejemplo, corría en Estafeta. Cuando un toro me hirió en una de las carreras, le pregunté a Txema Esparza la forma idónea de participar en Mercaderes. Él, durante años, fue mi maestro. Me costó tres sanfermines aprender a correr en ese tramo porque todos son diferentes. Es más complicado de lo que parece. No obstante, también habrá paisanos suyos que sientan el encierro y corran de una manera destacada… Así es. Durante el invierno, mucha gente en Nueva York me pregunta acerca de la carrera. Se ha cambiado un poco la idea de que, americano que participa, americano que resulta herido. Hay muchos que corren muy bien.
PATXI GOÑI
Nombre y apellidos: Patxi Goñi Goñi
Fecha y lugar de nacimiento: 1955. Pamplona
Profesión: Vidriero
Experiencia como corredor: 34 años
Tramo: Telefónica
El problema del encierro en la actualidad es la falta de respeto!
¿Recuerda su primera experiencia en un encierro?
Tenía 15 años. Recuerdo que todo transcurrió de una forma muy atípica. Pasé un montón de miedo, llegué a la plaza de toros y, al minuto, llegó la manada. Cuando acabó, tuve como una sensación de ridículo y me dije a mí mismo que, la próxima vez, o corría al lado de un toro o no volvía a intentarlo.
¿Después de aquello, no se le quitaron las ganas de continuar?
Podía haber pensado “una y no más”. Pero no, allá me entró el gusanillo. Pensé “lo he vivido, pero no lo he vivido”.
¿De dónde le vino la afición?
Desde pequeño me llevaban a la plaza ver encierros. Entonces, no los retransmitía la televisión y oía decir que tal o cual persona había corrido bien o mal. Allá me nació el gusanillo.
Después de tantas carreras, ¿qué supone el encierro para usted?
Para mí, San Fermín ha sido el encierro. Nunca he faltado a las fiestas por ese motivo.
¿Una solución a la falta de respeto en el que tanto insiste?
Es mucho más difícil ese tema. Actualmente, vienen a Pamplona muchas personas viciadas con el encierro de su pueblo e intentan transmitir lo mismo aquí. Si por algo es diferente el encierro de Pamplona es porque los propios corredores han mantenido su esencia, recriminando al que citaba a un toro, etc. Ahora, ya no.
¿Qué siente y percibe un corredor cuando está en el recorrido instantes antes de que llegue la manada?
Una gran tensión. El encierro dura escasos minutos, pero en mi caso esa tensión nacía la noche anterior. Me levantaba tenso, nervioso y sin ganas de hablar. No era miedo, sino una responsabilidad en la que te cuestionas para qué haces eso. Yo sé que lo hacía para mí, nadie me lo exigió.
¿Seguía algún tipo de ritual antes de cada carrera?
No. Pero siempre me he levantado para el encierro tarde. Una ducha, cuatro estiramientos, mas por nervios que por calentar, y llegaba al recorrido lo más tarde posible para aguantar allá dentro el menor tiempo. Curiosamente, cuando iniciaba la carrera me relajaba, flotaba y si tenía la suerte de coger un toro y correr delante, ya era una gran satisfacción que me condicionaba durante ese día.
¿En caso contrario?
Si me empujaban y no podía entrar, por culpa de otros o por mi culpa; si no hacía la carrera que me gustaba, estaba nervioso y de mal genio todo el día. Nos soy aficionado, pero sentía algo parecido a lo que siente un hincha del fútbol cuando pierde su equipo.
¿Qué consejos daría a un principiante?
Cada carrera es diferente y, además, cada corredor la vive de diferente manera. Yo siempre he corrido en el mismo tramo y, al final, me parece que lo dominaba. A mi parecer, es el más bonito en cuanto a la velocidad. Si tienes suerte de coger a un toro y colocarte delante, te vas hasta la plaza. A mí lo que me gusta de una carrera es ver al toro y no me vale ir pegado al animal y no enterarme. No creo en absoluto en una escuela para enseñar a correr, pero pienso que cualquier persona con experiencia puede asesorar a un novato en las cuatro normas fundamentales para correr el encierro.
¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada en todo este tiempo?
Hay tantas. Desde la vez que se me cruzó un perrrito pequeño en medio del encierro y me hizo caer, hasta lo ocurrido en 1987. Me pilló un guardiola, un corredor se cayó delante mía y me frenó. El toro me corneó en la axila.
¿Ha sido su único percance?
Grave sí. Luego puntos, caidas...
¿Qué sería de los Sanfermines sin el encierro?
No los concibo. Nunca me he perdido un encierro. Ahora llevo tres años sin correr y no tiene sentido. Los encierros me gustan para correrlos y nunca los veo por televisión. El encierro siempre me ha gustado para correrlo, no para verlo.
VÍCTOR ALVES LÓPEZ
Nombre y apellidos: Víctor Alves López
Lugar de nacimiento: Miraflores de la Sierra (Madrid)
Profesión: Técnico de cámaras de cine
Experiencia como corredor: 17 años
Tramo: Estafeta, a partir de la Bajada de Javier
A veces, ni siquiera nosotros entendemos esto!
¿De dónde le viene la pasión por el encierro? ¿Surgió de manera espontánea o siempre tuvo claro que quería ser partícipe de esta carrera?
El mundo del toro lo conocí de pequeño porque mi padre, que vivió muchos años en Portugal, era forcado. Después, ya en España, trabajó de mayoral en varias ganaderías y yo siempre que podía estaba con él. A medida que fui creciendo aprendí a recortar e iba a todos los pueblos donde había encierros y suelta de toros. Cuando era pequeño el encierro de Pamplona solo lo retransmitían el domingo, y yo esperaba ansioso la hora para poder verlo. Con el paso de los años, y con un grupo de amigos de Miraflores aficionados a los toros, decidimos ir un fin de semana de San Fermín del año 91. Al año siguiente fuimos más días, y al tercero toda la feria; desde entonces no he fallado ningún año hasta que nació mi hijo, el 8 de julio del pasado año.
¿Le ha inculcado esta pasión a alguien?
A mi hijo no quiero inculcarle nada de toros por el peligro que conlleva, pero supongo que algo de toros verá por mi afición, aunque... ¡Dios dirá!
¿Qué le impulsa a jugarse la vida delante de los astados?
El encierro no es cosa de locos, aunque a veces lo parezca. Simplemente es algo que de alguna manera engancha y, conscientes del peligro que conlleva, no resulta fácil dejarlo. Conozco corredores que son médicos, arquitectos, municipales etc… que llevan muchos años corriendo y en alguna ocasión lo han dejado por tener hijos o por diversos motivos, y tras varios años han vuelto al encierro. A veces ni siquiera nosotros entendemos esto.
¿Cómo controla los nervios y vence al miedo?
Los nervios y el miedo siempre están presentes. La experiencia te ayuda a concentrarte, pero también te hace saber más y ver mejor el peligro. Personalmente lo que más nervioso me pone es correr con algún tipo de lesión. Lógicamente la edad me ha hecho ver las cosas de otra forma; intento correr con más seguridad, termino la carera con fuerza y no cuando no puedo más, si la gente que hay tirando de toros rezagados no les dan la distancia que requieren, prefiero quitarme, en fin de semana me conformo con carreras cortas que quizás entre semana apuraría más... Miedo siempre tienes, miedo a no coger toro, miedo a que le pase algo a algún corredor por tu culpa; miedo a caer en algún montón; que por alguna pequeña lesión no puedas correr los siguientes encierros; por supuesto a algo grave. Pero el miedo hay que superarlo, y disfrutar de todo esto, si no se disfruta no merece la pena.
¿Tiene algún ritual o manía?
Cuando suena el cohete que anuncia que los toros han salido del corral, me santiguo tres veces seguidas. El tema de la camiseta también creo que me da suerte, he corrido con varias, aunque siempre he buscado un toque de distinción porque a mi padre le gustaba mucho verme correr y le costaba un poco encontrarme.
Sentimientos instantes antes de la carrera.
Estoy tenso, sé que puede pasar cualquier cosa, que en un segundo se decide el coger toro o que pase la manada de largo. Pero disfruto con el ambiente de la calle en ese momento. La seriedad de la gente (corredores, pastores, policía etc...) es impresionante.
Y sentimientos justo después.
Si he podido coger toro, es indescriptible, sobre todo si comparto la carrera con algún amigo, respetándonos, manteniendo la distancia buena al toro para que todo sea limpio y estético… ese momento no lo cambio por nada del mundo.
¿Cómo vive esta pasión su familia? ¿Le animan a correr o intentan disuadirle?
Si hubiera podido habría dejado los toros hace mucho tiempo, solo por las veces que me lo ha pedido mi madre. Mi familia sabe lo que son los toros, pero me entienden. Todos se ponen nerviosos, mi madre no ve la carrera y la tengo que llamar cuando acaba el encierro, al igual que a mi mujer, pero ella si lo ve. Aunque no me lo dicen sé que a todos les gustaría que lo dejara.
Alguna imagen grabada en su retina
Muchísimas, tanto buenas como malas. Me acuerdo de casi todas las carreras perfectamente, pero lo que más recuerdo es la imagen de un íntimo amigo y excelente corredor en el suelo de Estafeta sin conocimiento. Siempre me han marcado más los percances de mis amigos que los míos.
¿Qué tramo elige y por qué?
Yo corro desde la mitad de Estafeta. Pienso que en este tramo puedes templar la carrera y estar más tiempo en la cara del toro, que es lo que buscamos todos.
¿Cómo se prepara para correr?
Me gusta esperar en la pared hasta que los toros están prácticamente encima. Luego salgo al centro de la calle para ir cogiendo velocidad. Siempre intento coger el ritmo que trae el corredor que viene colocado ya, para molestarle lo menos posible. Me encanta llegar a Telefónica con toro, pero cada vez es más difícil, ya no hay respeto para el que viene colocado. Además me gusta intentar coger los huecos entre toros, y algunos días me dejo resbalar por el lateral de la manada y no siempre encuentras huecos.
¿Ha sufrido en sus carnes algún percance digno de reseñar?
El más grave, el día 12 del año 2002, sufrí una cornada de dos trayectorias en el muslo, pero en un mes estaba perfecto. Otros años he tenido pisotones de la manada, golpes o caídas que he tardado meses en curarlas. También, a causa de una caída delante de la manada en Madrid, me pusieron collarín y desde entonces tengo problemas de cervicales. Pero siempre he dicho que si me tiene que pasar algo que sea en Pamplona, porque es el encierro más seguro del mundo.
¿Qué serían para usted los sanfermines sin el encierro?
Sin el encierro no serían sanfermines. Para mí todo gira alrededor del encierro, así empieza el día; disfruto mucho a lo largo de mañana tomando algo con mis amigos y hablando del encierro, y algunos días voy al apartado y a la corrida. Pero a lo largo de estos 17 años, he aprendido a disfrutar de la fiesta, de procesiones y actividades que se celebran durante el día. Tengo buenísimos amigos en Pamplona, que merece mucho la pena conocerlos y todo gracias al encierro. Cuando decida dejar de correr, seguiré siendo partícipe del encierro como espectador. Al menos eso es lo que me gustaría.
VÍCTOR RUIZ
Nombre y apellidos: Víctor Ruiz Guevara, “Viti”
Lugar de nacimiento: 20 de abril de 1975, Madrid
Profesión: Tripulante de Cabina de Iberia
Experiencia como corredor: Desde el año 1989
Tramo: Estafeta
Hay que aprender a engañar nuevos miedos!
¿De dónde le viene la pasión por el encierro? ¿Surgió de manera espontánea o siempre tuvo claro que quería ser partícipe de esta carrera?
Mi afición por los toros, y por los encierros en particular, surgió de manera espontánea. Más bien creo que tenía que salir, que ya estaba ahí, porque en mi familia no hay antecedentes taurinos. Sin embargo, tan pronto como vi un toro en la calle me atrajo, y a los pocos minutos ya estaba corriendo delante. En cuanto supe de la existencia del encierro de Pamplona quise verlo y saber de él. De hecho, mi regalo por aprobar la E.G.B. con 14 años fue ir a los sanfermines. Y claro, tenía que participar, no había ninguna duda. Daba por supuesto que correría aunque mi padre no lo tuviera del todo claro. Me podía más la curiosidad de correr y ver de cerca esos toros que el respeto que me imponía, y aún me impone, el encierro.
¿Le ha inculcado esta pasión a alguien?
Más que inculcar, lo que he hecho a lo largo de los años es descubrir el encierro a todos los que me rodean, ya sean familia, amigos, compañeros de trabajo... El concepto que tienen del encierro los que no han participado nunca no es igual que el que tenemos los que habitualmente corremos, o el que tienen los que lo han probado una vez por saber qué se siente. Para mí es una experiencia inigualable y recomiendo vivirla al menos una vez.
¿Qué le impulsa a jugarse la vida delante de los astados? ¿Por qué esa necesidad de pasar miedo? ¿La disfruta?
Personalmente corro por las sensaciones que vivo. Son todo lo intensas que puede uno imaginar y vivir. A mi parecer, y por encima de todo, hay que tener afición al Toro. Si la tienes, allá donde hay un toro, participando más o participando menos, quieres estar. Y el encierro de Pamplona es uno de los sitios donde más se disfruta del toro-toro, sin ser un profesional del toreo. Luego viene todo lo demás; Cada día quieres más intensidad, más cerca, más despacio, más metido... Y sí, se pasa mucho miedo, un miedo que no todos los años es igual, ni todos los días. A veces disminuye y otras aumenta por las responsabilidades que adquieres (familia, trabajo…) o por nuevos miedos que hay que aprender a "engañar".
¿Cómo controla los nervios y vence al miedo?
La preparación tanto física como emocional cuenta mucho en este aspecto. El miedo no lo vas a evitar porque en gran medida viene por la incertidumbre de qué ocurrirá, pero una preparación adecuada ayuda considerablemente a la hora de afrontar la carrera y, sobretodo, a "engañar" a esos miedos que se te presentan. Cuanto más intensa es la carrera, más la disfrutas. Cuanto más miedo pases antes, si lo superas y no te limita en la acción, más disfrutarás. Tengo que decir que el miedo está presente hasta el mismo momento en que veo a los toros aparecer entre la gente. Es ahí cuando desaparece y sólo queda actuar.
¿Tiene algún ritual o manía?
Tengo una serie de costumbres, que no manías, como pasar por el Santo antes del encierro, salir desde el mismo sitio...
¿Cuál fue su primera experiencia delante de un toro?
Fue en las fiestas del pueblo, en una suelta nocturna que hicieron. Fue la primera vez que lo vi in situ, y también la primera vez que corrí.
Sentimientos instantes antes de la carrera.
Los momentos antes son bastante "delicados". Buena señal de ello es que, o bien los pasas solo o bien con buenos amigos que están en las mismas. Son momentos de concentración, de cierta tensión contenida, de ganas de que pase todo y bien...
Y sentimientos justo después.
Igual que antes hay una tensión contenida, después, si todo ha ido bien, uno se relaja y disfruta con el recuerdo de las sensaciones vividas durante la carrera. Antes de correr todo es concentración y hablar poco. Después todo es bastante diferente. Aquí no sólo se disfruta con las carreras propias, también las de los compañeros cuentan. Incluso las familias con el tiempo no sólo miran por los suyos...
¿Cómo vive esta pasión su familia? ¿Le animan a correr o intentan disuadirle?
Aunque parezca algo anormal, de la que más apoyo recibo en esto de correr encierros es de mi madre. Entiende que, en cierto modo, lo necesito por mi forma de ser. Me apoya y anima en la preparación, está pendiente de todos nosotros... aunque esto no quita que le ha costado su tiempo. Mi padre lo lleva peor, no sé si tendrá que ver que fuera él quien me llevó por primera vez. Al principio no había ninguna reacción en contra. Luego cambió cuando vieron que me lo tomaba en serio y me metía más en el ajo. Y ya no te cuento cuando tienes algún susto.
Alguna imagen grabada en su retina
Se viven situaciones extraordinarias que no veo que se den en otro ámbito. Y luego, además, se dan amistades con las que compartes no sólo una afición, sino también momentos que "unen" mucho. Aquí hay valores que darían para hablar mucho.
¿Qué tramo elige y por qué?
Siempre he participado en la calle Estafeta, pero no siempre he tenido un lugar fijo desde el que salir. Lo que siempre tuve claro fue lo de salir desde el margen izquierdo de la calle. Corro en Estafeta porque, sin quitar mérito a los demás tramos, para mí es la calle del encierro más intenso.
¿Cómo se prepara para correrlo?
Espero en la pared hasta el momento en que veo los toros. Aquí salto al centro de la calle intentando no perder de vista a los toros y saber así cómo actuar. Con ver las caras de los corredores sabes lo cerca que andan los toros, incluso hay corredores que sabes que lo llevan debajo.
¿Ha sufrido en sus carnes algún percance digno de reseñar?
Esto es como jugar con fuego, tarde o temprano te quemarás. Algún susto te llevas, caídas, golpes, cogidas sin consecuencias... pero nada grave, afortunadamente.
¿Qué serían para usted los sanfermines sin el encierro?
Ahora para mí los sanfermines son también su gente, pero si no fuera por el encierro no tendría este vínculo. Sería sólo una feria taurina más, como son Las Fallas o la Semana Grande de Bilbao.
RICHARD CALVO
Nombre y apellidos: Richard Calvo Yer
Lugar de nacimiento: 10-06-1970, Pamplona
Profesión: Empleado de Koxka
Experiencia como corredor: 20
Tramo: Telefónica-Callejón-Plaza (Empecé en estafeta tres o cuatro años)
Antes de la carrera es inevitable estar cagado!
¿De dónde le viene la pasión por el encierro? ¿Surgió de manera espontánea o siempre tuvo claro que quería ser partícipe de esta carrera?
Surgió de manera inesperada. Desde que era un crío, veía los encierros y decía que eso era para locos, que no tenía sentido meterte ahí con un toro. Pero cuando tenía 18 años la cosa cambió, y de casualidad. Estaba de fiesta con los amigos, y comenzamos a calentarnos con lo típico de “venga, vamos a meternos al encierro”. Al final nos metimos, y además con los Miura. En cuanto los vi pasar por delante, me picó el gusanillo. Ya estaba deseando repetir.
¿Le ha inculcado esta pasión a alguien?
Empezamos a correr tres amigos, pero a los pocos años ya lo habían dejado. Intenté animarles para que volvieran a correr, pero no hubo manera, así que ya no insisto.
¿Qué le impulsa a jugarse la vida delante de los astados?
Supongo que será como el que hace puenting o rafting. Me gusta la adrenalina que sueltas y lo bien que te sientes en todo el cuerpo.
¿Cómo controla los nervios y vence al miedo?
De ninguna forma. Antes de la carrera es inevitable estar “cagado”, aunque el primer día el que más. Luego, conforme pasan los encierros, te vas calmando un poco.
¿Tiene algún ritual o manía?
Ninguno. Antes tenía que correr con camiseta de manga larga, más por una cuestión psicológica que otra cosa. Pensaba que me protegería más si me caía al suelo. Pero ya se me quitó la manía. También tenía por costumbre al principio correr siempre sin haber dormido, aunque esa costumbre me la quité hace diez años. Ahora soy más formal.
Sentimientos instantes antes de la carrera.
Se te seca la boca, no puedes ni tragar saliva, se te para el corazón… Lo mismo te sucede en Tafalla o en Tudela, pero en Pamplona multiplicado.
Y sentimientos justo después.
Depende. Si he hecho una buena carrera me quedo muy a gusto. Sin embargo, como no me haya salido como esperaba, me cabreo. Pienso que he hecho el tonto levantándome tan pronto, y encima con resaca. Todo para nada. Me consuelo pensando que al día siguiente tengo otra oportunidad para hacerlo mejor. Pero como el último día me salga una mala carrera ya no tengo consuelo hasta el año siguiente…Me caguen la hostia, me levanto con una resaca de la ostia total para nada. Mañana a ver si al día siguiente sale mejor.
¿Cómo vive esta pasión su familia? ¿Le animan a correr o intentan disuadirle?
Mi mujer dice que si me gusta, que tire “palante”, pero lógicamente preferiría que no corriera. Este año le di una alegría, porque estuve de baja por una operación en la nariz y no pude correr. Pero ya le he dicho que este año se olvide de alegrías.
Alguna imagen grabada en su retina
Muchas, sobre todo en las que he tenido sustos. O los montones del callejón en los años 1993 y 1996. Afortunadamente, en ambos pude salir y entrar al ruedo con los toros. El primer encierro de 2003, por ejemplo, en el que un toro me levantó por los aires en el callejón y me fracturé el codo.
¿Qué tramo elige y por qué?
Empecé a correr durante dos o tres años en el primer tramo de Estafeta, pero un año llegaba tarde con un amigo y no nos dio tiempo a meternos por donde acostumbrábamos. Así que nos “colamos” por debajo de las piernas de la gente y entramos al recorrido al comienzo de Telefónica. Ese año (1992) habían estrenado unas máquinas limpiadoras que dejaron el suelo más resbaladizo que nunca. Un toro se cayó delante de mí y tuve la suerte de poder llevarlo todo el tramo, desde el comienzo de Telefónica hasta la Plaza. Disfruté tanto que decidí seguir en esta parte del recorrido, porque es donde más se disfruta de la experiencia de correr delante de un toro.
¿Cómo se prepara para correrlo?
Nunca caliento ni me preparo especialmente, aunque, eso sí, he hecho siempre deporte, así que arranco en frío. Me pongo a la altura de la tienda de Atanasio y me suelo guiar por los flashes. Si los ves todos seguidos, significa que viene la manada junta. Si los flashes se disparan hacia diferentes lugares, la manada está separada o estirada. A partir de ahí decides. Cuando ves caras conocidas sabes que ahí hay toro seguro.
¿Ha sufrido en sus carnes algún percance digno de reseñar?
Varios. En el primer encierro de 2003, por ejemplo, un toro me levantó por los aires en el callejón y me fracturé el codo. El año siguiente me llevé otro revolcón, y además un toro en Sangüesa me corneó en el glúteo. Para completar, en 2005 de nuevo un toro me lanzó por los aires. Me hizo un moratón que me duró casi un mes. Los dos últimos años no he tenido percances, aunque también es verdad que he corrido menos.
¿Qué serían para usted los sanfermines sin el encierro?
Pues serían igual que las Fallas si no quemaran fallas. No tendría sentido. El chupinazo, el encierro y las corridas de toros son los actos que fundamentan los sanfermines.
JUAN PEDRO LECUONA
Nombre y apellidos: Juan Pedro Lecuona Alonso
Lugar de nacimiento: 12 de agosto de 1972, Pamplona
Profesión: Empleado en una empresa del sector de la automoción
Experiencia como corredor: 20
Tramo: Tramo en el que corre: Final de Estafeta- Callejón- Plaza de Toros
Correr el encierro es como el gol de Aloisi en la final de la Copa del Rey!
¿De dónde le viene la pasión por el encierro? ¿Surgió de manera espontánea o siempre tuvo claro que quería ser partícipe de esta carrera?
La pasión la llevo desde muy niño. Siempre he admirado a corredores porque… ¿quién no ha visto en esta ciudad a gente de la familia o conocida jugarse la vida? Con 16 años cumplí un reto personal. Aquello a lo que tantas veces había jugado de niño, imitando a los mayores, lo hice realidad.
¿Se la inculca a sus hijos?
Sí, he jugado con ellos al encierro. También han ido a la plaza de toros de Pamplona para ver la entrada de los morlacos.
Qué le impulsa a jugarse la vida delante de los astados? ¿Por qué esa necesidad de pasar miedo? ¿La disfruta?
Pasarlo mal y sufrir al exponer tu vida tiene siempre un beneficio. El mío es que recrezco en mi propia vida. La necesidad no sé de dónde viene. Supongo que seré uno de los encierro-adictos. Cuando estoy en carrera sí disfruto, y vuelvo la vista atrás por dos motivos: para prevenir algo el riesgo y para contemplar ese animal tan hermoso y precioso que es el toro.
¿Tiene algún ritual o manía?
Desde el primer día tengo la manía de correr con los pantalones remangados. Mi ritual personal y habitual es el rezo y santiguarme, antes y después de la carrera.
¿Cuál fue su primera experiencia delante de un toro, o en un encierro?
El 14 de julio del año 1989, con toros de la ganadería de Eduardo Miura. Tuve la suerte de tenerlos ahí delante en mi primera entrada en el callejón.
Sentimientos instantes antes de la carrera.
Tienes la boca seca. Además, el corazón, el estómago y la cabeza se confunden. Intento concentrarme una y otra vez.
Sentimientos justo después.
Se me hace difícil de explicar a quien no lo ha vivido. Siento algo muy similar a lo que viví con el subidón de adrenalina del gol de Aloisi en la final que jugó Osasuna en la copa de S.M. el Rey.
¿Cómo controla los nervios y vence al miedo? ¿Esa sensación va menguando conforme adquiere experiencia?
El miedo a lo que desconoces en un lugar en el que sabes perfectamente que te juegas la vida resulta muy complicado de controlar. Los nervios van a más a medida que adquieres compromisos en tu vida personal, en especial la familiar.
¿Cómo vive esta pasión su familia? ¿Le animan a correr o intentan disuadirle?
Habitualmente no hago caso del qué dicen o qué dirán. Pero de las notas que más me han impactado en mi vida hay una, escrita por uno de mis cuatro hijos, que decía lo siguiente: "Aita ya sé que el encierro significa mucho para ti, pero por favor no corras". Te das cuenta de que sufren tanto o más que yo. Por eso siempre, y en especial después de un encierro, la vivencia compartida con los seres queridos... esos besos, los abrazos, las sonrisas… no tienen precio.
Alguna imagen grabada en su retina
En una de las bajadas al callejón un toro me metió el cuerno por debajo de la faja, y no podía despegarme por la velocidad que llevaba el animal. Así que, al estar enganchado, lo agarré del pitón con la mano izquierda y en carrera logré soltarme. Tuve además la suerte de continuar la carrera y de entrar por delante del morlaco en la plaza.
¿Qué tramo elige y por qué?
En mis inicios no tenía un tramo claro. He probado desde la calle de Mercaderes hacia adelante en diferentes puntos. Ahora desde final de la Estafeta deseo llegar a la plaza.
¿Cómo se prepara para correrlo?
Lo que conoce el corredor que se interesa por la carrera es una buena base, porque sabes qué no debes hacer. En lo personal me dejo llevar por el instinto y la improvisación. Se dónde empiezo pero nunca dónde o cómo voy a terminar. Es la carrera quien marca las pautas.
¿Ha sufrido en sus carnes algún percance digno de reseñar?
El 13 de julio de 2005. En la entrada al ruedo me pisaron dos toros. Tenía todo el cuerpo dolorido y siete puntos en la barbilla. Creo que fue el amor propio lo que me animó a arrimarme al día siguiente a dos toros en el debut de los Vitorinos, pero el día 15 tenía un dolor tan fuerte que Begoña (mi mujer) me obligó a ir a urgencias. La radiografía determinó que tenía dos costillas rotas y otra con fisura, además de la inflamación de la pleura.
¿Qué serían para usted los sanfermines sin el encierro?
No tendrían magia. A mi entender serían como unas navidades sin Olentzero o sin Reyes Magos, o fuera sin Papa Noel o Santa Claus.
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