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Nombre y apellidos: Patxi Goñi Goñi
Fecha y lugar de nacimiento: 1955. Pamplona
Profesión: Vidriero
Años de experiencia en el encierro: 34 años
Tramo en el que ha corrido: Telefónica
 
 
 
 
 
 
 
 
 
“El problema del encierro en la actualidad es la falta de respeto”

¿Recuerda su primera experiencia en un encierro?
Mi primera carrera fue bastante accidentada. Tenía 16 años, quedé con un amigo y llegamos corriendo al callejón. Había un montón y vi a los toros encima. Recuerdo que la gente apartaba los cuernos de los toros con las manos y no sé cómo pasé aquel montón con las zapatillas en la mano. ¿Cómo me agaché a recogerlas? No lo sé.

¿Después de aquello, no se le quitaron las ganas de continuar?
Podía haber pensado “una y no más”. Pero no, allá me entró el gusanillo. Pensé “lo he vivido, pero no lo he vivido”.

¿De dónde le vino la afición?
Desde pequeño me llevaban a la plaza ver encierros. Entonces, no los retransmitía la televisión y oía decir que tal o cual persona había corrido bien o mal. Allá me nació el gusanillo.

Después de tantas carreras, ¿qué supone el encierro para usted?
Para mí, San Fermín ha sido el encierro. Nunca he faltado a las fiestas por ese motivo.

Desde su experiencia, ¿cuál cree que es la equivocación más común a la hora de entender el encierro?
A lo largo de tantos años, sí he notado que se ha perdido el respeto. Se habla de la masificación, que es verdad, pero el problema es el respeto. Hace 30 años, también había mucha gente, pero también más respeto entre los corredores y con los animales. Ahora se corre más cerca, hay a quien no le importa empujar, que es lógico a veces, pero también he visto a un corredor quitarle a otro para ponerse él.

¿Se puede frenar la masificación de la que habla?
Ojalá fuera un problema de masificación. El Ayuntamiento no ha hecho nada para intentar soluciones este tema. El encierro es un acto popular, pero no pasaría nada por poner unas puertas al recorrido por las que accedieran al mismo un número limitado de personas. Como cualquier acto público, una vez se llena el local, se cierran las puertas. Y nadie sería más que nadie, cuando se llegara al cupo, se impediría pasar a más y, de paso, se podía frenar el paso a quienes no reúnen las condiciones mínimas para correr.

¿Una solución a la falta de respeto en el que tanto insiste?
Es mucho más difícil ese tema. Actualmente, vienen a Pamplona muchas personas viciadas con el encierro de su pueblo e intentan transmitir lo mismo aquí. Si por algo es diferente el encierro de Pamplona es porque los propios corredores han mantenido su esencia, recriminando al que citaba a un toro, etc. Ahora, ya no.

¿El excesivo protagonismo de algunos corredores incide en esta cuestión?
Además, hay mucho protagonismo por parte de algunos corredores, protagonismo que les hace ponerse por delante de todo, pasando por encima de las demás personas. En esto, tienen mucha culpa las cámaras de televisión.

¿Qué siente y percibe un corredor cuando está en el recorrido instantes antes de que llegue la manada?
Una gran tensión. El encierro dura escasos minutos, pero en mi caso esa tensión nacía la noche anterior. Me levantaba tenso, nervioso y sin ganas de hablar. No era miedo, sino una responsabilidad en la que te cuestionas para qué haces eso. Yo sé que lo hacía para mí, nadie me lo exigió.

¿Seguía algún tipo de ritual antes de cada carrera?
No. Pero siempre me he levantado para el encierro tarde. Una ducha, cuatro estiramientos, mas por nervios que por calentar, y llegaba al recorrido lo más tarde posible para aguantar allá dentro el menor tiempo. Curiosamente, cuando iniciaba la carrera me relajaba, flotaba y si tenía la suerte de coger un toro y correr delante, ya era una gran satisfacción que me condicionaba durante ese día.

¿En caso contrario?
Si me empujaban y no podía entrar, por culpa de otros o por mi culpa; si no hacía la carrera que me gustaba, estaba nervioso y de mal genio todo el día. Nos soy aficionado, pero sentía algo parecido a lo que siente un hincha del fútbol cuando pierde su equipo.

¿Qué consejos daría a un principiante? ¿Qué tramo le recomendaría?
Cada carrera es diferente y, además, cada corredor la vive de diferente manera. Yo siempre he corrido en el mismo tramo y, al final, me parece que lo dominaba. A mi parecer, es el más bonito en cuanto a la velocidad. Si tienes suerte de coger a un toro y colocarte delante, te vas hasta la plaza. A mí lo que me gusta de una carrera es ver al toro y no me vale ir pegado al animal y no enterarme.
No creo en absoluto en una escuela para enseñar a correr, pero pienso que cualquier persona con experiencia puede asesorar a un novato en las cuatro normas fundamentales para correr el encierro.

¿Hay alguna imagen que se le haya quedado grabada en todo este tiempo?
Hay tantas. Desde la vez que se me cruzó un perrrito pequeño en medio del encierro y me hizo caer, hasta lo ocurrido en 1987. Me pilló un guardiola, un corredor se cayó delante mía y me frenó. El toro me corneó en la axila.

¿Ha sido su único percance?
Grave sí. Luego puntos, caidas...

¿Qué sería de los Sanfermines sin el encierro?
No los concibo. Nunca me he perdido un encierro. Ahora llevo tres años sin correr y no tiene sentido. Los encierros me gustan para correrlos y nunca los veo por televisión. El encierro siempre me ha gustado para correrlo, no para verlo.

 
 
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